domingo, 26 de mayo de 2013

La excelencia, la sabiduría y los emprendedores.

La excelencia es un concepto conocido en el mundo del liderazgo, de la formación en competencias e incluso del marketing . La sabiduría suena un poco a maestro Zen, a Confucio, a Einstein, Perls, Hellinger, Naranjo, Dalai Lama y también a algunos líderes. En este artículo quisiera hacer algunas distinciones: la excelencia tiene más que ver con un alto estándar externocon pautas fijas mientras que la sabiduría tiene que ver con la experiencia, con la reflexión, el aprendizaje y el conocimiento y es más bien una consecuencia de nuestros propios procesos internos. Estos dos conceptos son muy útiles para analizar qué competencias necesita desarrollar un emprendedor y cómo las podría desarrollar, ¿se ha de enfocar en la excelencia, en la sabiduría, o en ambas? Vamos a reflexionar sobre esto.
Antes que nada, el término “excelencia” tiene ciertas connotaciones piramidales, al parecer, “Excelencia” está por encima de “Ilustrísima” y tradicionalmente ha sido una etiqueta que han utilizado los gobernantes, reyes y papas para destacar a familiares, amigos y servidores públicos. Este significado ya implica una cierta mirada externa, como que “la excelencia” te la proporciona otro, normalmente con más poder que tú; como que si cumples ciertos requisitos, alguien o algo podría evaluarte y determinar que lo que haces sigue unos ciertos patrones marcados previamente y que te encuentras en el nivel alto del estándar.
El término “sabiduría”, sin embargo, está conectado a un “hacer lo correcto”; tiene más que ver con la experiencia y va más allá del conocimiento para entrar en el mundo de la creatividad y la innovación. Las personas que están solamente enfocadas en la excelencia, se dejan llevar por los cantos de sirena de un alto estándar externo que les sirve como motor y motivación. No se cuestionan si ese estándar es el adecuado y ningunean la sabiduría que representa un referente interno. 
Recuerdo un programa hace ya años en donde una gran multinacional del sector farmacéutico pretendía formar a su red europea en los patrones de la excelencia, entendida esta como un alto estándar competencial. Después de gastarse una fortuna en adecuar el estándar de toda Europa al estándar alemán – que al parecer eran los más “excelentes”, se encontraron con que el proceso “excelente” de un comercial en Múnich no tenía por qué ser excelente en Cádiz, en Cáceres ó en Barcelona.
Puedo entender una visita médica en Alemania como algo estructurado y estandarizado; esa misma visita en el Sur de Europa puede llegar a ser un fracaso si se aplican los mismos estándares alemanes. He tenido la oportunidad de acompañar a exitosos comerciales del sector Farmacéutico y Hospitalario y me sorprendió descubrir que muchos de ellos habían trascendido la excelencia y eran auténticos "sabios de la visita médica".

El mundo no funciona como un programa de ordenador en donde las respuestas del sistema están programadas. La vida tiene sus propias reglas y tiempos y pretender poseer un “proceso” excelente que permita tener éxito aún en casi todas las situaciones es, cuanto menos, un poco arrogante.
Esto me recuerda la actual situación de crisis en Europa, en donde aún los economistas siguen buscando la piedra filosofal, la búsqueda de un alto estándar externo que vaya a solucionarlo todo -  ésa es la búsqueda de la excelencia. Sin embargo, la solución “excelente” en un contexto no tiene porqué serlo en otro, y los contextos cambian mucho. Intentar mejorar lo que hacemos - siguiendo estándares externos - para convertirlo en “excelente” – siguiendo de nuevo el patrón alemán - supone no salir de nuestra zona de confort y seguir haciendo lo que siempre hemos hecho - aunque con la frustración de que no podemos alcanzar esos altos estándares y por mucho que los vayamos mejorando, no conseguiremos nuestros objetivos. Estos se encuentran fuera del contexto de excelencia que estamos contemplando.
Está bastante popularizada la PNL de salón, aquella que al mismo tiempo que te anima a copiar los procesos de los demás, te lleva a fantasear con ser una persona excelente y conseguir resultados espectaculares. Recuerdo un programa de creatividad al que me invitaron en el que el facilitador animaba a los participantes a ”copiar” aduciendo que copiar también era creativo. No dudo que copiar tenga sus beneficios, y aquí se puede justificar el término ”excelente”, pero no dejo de comparar el término “excelente” con un ordenador, con una máquina que después de mucho feed back ha conseguido hacer las cosas bien. Puede ocurrir, sin embargo, que esos procesos excelentes dejen de tener utilidad.en el momento en que el contexto cambia. 
Se presupone que si a las personas las formamos en “procesos de excelencia” llegarán a ser “excelentes”. Que si una Escuela de Negocios promueve “prácticas de excelencia”, todos aquellos que las sigan alcanzarán el éxito y la  felicidad. Todo esto es bastante infantil y aunque esté construido en torno al marketing, la motivación y la psicología positiva, no deja de ser, después de todo, una gran mentira.
Cuando la incertidumbre de un negocio es baja, la excelencia puede tener su sitio; cuando la incertidumbre lo inunda todo, las variables que hemos de considerar son la reflexión, el conocimiento y ante todo, la experiencia y todo esto junto se llama “sabiduría”.
Puedo mejorar una paella de la que conozco el proceso a la perfección, en donde las medidas de arroz, caldo, ingredientes y tiempo de cocción están cuidadosamente establecidas pero si he de hacer la paella en México DF (y lo digo por experiencia), mi proceso de excelencia no me va a ayudar. Ahí tendré que conformarme con el arroz que encuentre, el agua tiene un punto distinto de cocción al estar a más altura y los ingredientes no son los mismos. Aquí lo que aplica es la sabiduría.
Una persona “sabia” en el mundo de las paellas será capaz de modificar los ingredientes y las reglas acorde con el contexto que le ha tocado. Igualmente, un maestro de kyudo (arte de arquería en Japón), es capaz de modificar la tensión que le da a la flecha y la dirección en función de la distancia al blanco y del viento. No es lo mismo que disparar una flecha a una distancia fija con el mismo arco y sin viento, que me permite llegar a depurar el proceso hasta convertirlo en excelente. En el primer caso me estoy refiriendo a la sabiduría y en el segundo a la excelencia.
A los niños en el colegio se les anima a ser “excelentes”, con resultados desastrosos. No se les anima a “pensar” y a actuar en función de las circunstancias, sino a responder de una forma fija, previsible, y que sea susceptible de evaluación para que quede constancia que el que saca un 10/10 es más excelente que el que saca, por ejemplo, un 6/10; aunque todo el mundo es consciente que estos aprendizajes en la edad temprana no ayudan al niño a pensar, ni a ser feliz, ni tampoco a moverse en la vida con soltura.
Desgraciadamente, el concepto de excelencia es un término patriarcal obsoleto que no ayuda en situaciones de alta incertidumbre.
Un tema interesante para un coach es distinguir entre excelencia y sabiduría. La excelencia tiene que ver con enfocarse en un objetivo fijo y perfeccionar un proceso específico que permita alcanzar el objetivo. Este proceso se va depurando basándose en las mejores prácticas hasta alcanzar la excelencia.
Hay multitud de procesos excelentes en una empresa, muchos de ellos documentados. Son muy útiles para definir procesos repetitivos en un entorno poco complejo. Así pues, si quiero definir una trayectoria entre un punto A y otro B en un mapa en un entorno poco complejo, es posible que exista una trayectoria óptima que se pueda definir como estándar, establecer ratios de control e incluso premiar aquellos desempeños más exitosos en función de los ratios propuestos. Sin embargo, si hay tráfico intenso, tormentas, robos en el camino o incluso obras en la calzada, el proceso excelente tiene pocas posibilidades de ser la mejor solución. En este caso, saber adaptarse a los retos que se van presentando, tener intuición y capacidad de reacción, disponer de un amplio abanico de herramientas que nos puedan ayudar, mantenerse atento y consciente en medio de la tormenta y asumir distintos roles en función del entorno cambiante tiene más que ver con la sabiduría. El coach que tiene una diana fija y pasiva – en una realidad que se está moviendo continuamente en la incertidumbre-  pierde contacto consigo mismo y acaba trabajando en una realidad imaginaria que ya fue y que no volverá a ser. Un coach puede ser excelente, pero eso a menudo no ayuda al cliente. El coach como chamán. Antonio Diaz Deus.
Aplicado esto al mundo de los emprendedores, tan en boga, nos encontramos con muchas críticas hacia su formación. ¿Qué pretendemos?  ¿Hacerles volver a la Escuela o a la Universidad?  ¿Cómo se enseña la sabiduría? ¿Formaremos a los emprendedores inculcándoles un patrón fijo de conducta para que lleguen a ser "emprendedores excelentes"?, y si es así, ¿quién marca el patrón? ¿Quién va a definir el proceso excelente de un emprendedor? - ¿un profesor que no ha salido del aula en su vida y que lo más lejos que ha ido es a Cuenca? Es probable que se lea un par de libros sobre emprendimiento y se sienta preparado para soltar el rollo a los alumnos de lo que tienen y no tienen que hacer. Otra alternativa es interactuar con emprendedores de verdad que han aprendido por la experiencia y que están en el camino a la sabiduría.

Desde luego, hay procesos repetitivos que requieren de excelencia, como puede ser la gestión y contabilidad de una empresa, la producción y algunas áreas de marketing pero esos mismos procesos necesitan de la sabiduría del emprendedor para alcanzar el éxito en un entorno altamente impredecible.

Los emprendedores no necesitan ser excelentes, necesitan ser sabios y aprender sabiduría no es algo que se obtenga de los libros o por internet. Muchas personas van buscando una receta: para ganar dinero, conseguir un trabajo, emprender, ser feliz, ligar, llevarse bien con papá…, aunque en las circunstancias actuales, las recetas tienen poca efectividad. Como dijo Rogers, si se aplica un método o una técnica, el terapeuta/ coach/ emprendedor está condenado a fracasar, a no ser que asuma esas técnicas en su propio hacer; en ese momento, al incorporar la experiencia al conocimiento, transita de la excelencia a la sabiduría.


Antonio Diaz Deus


miércoles, 22 de mayo de 2013

Saliendo de la zona de confort. El Zen, Carl Rogers y el Eneagrama (2ª parte)


En el artículo anterior, la zona de confort desde una mirada sistémica,   comenté el concepto de zona de confort desde una perspectiva individual y también desde un planteamiento sistémico. Muchos autores hablan de la zona de confort, y de la importancia que supone para el aprendizaje salirse de ella; normalmente mencionan que lo que nos mantiene aferrados a nuestra zona de confort son nuestros prejuicios e ideas fijas. En este artículo intentaré ir más allá y ampliar tanto las razones que nos mantiene  en ella como los remedios de que disponemos para vivir la vida con entrega y confianza.

Para conseguir salir de nuestra zona de confort y mirar la realidad de cara, voy a conectar en un mapa común tres modelos: el Zen, que es una Escuela Budista de mucho arraigo en Occidente, la "terapia centrada en la persona" de Carl Rogers y el Eneagrama, que como sabe el lector es un poderoso mapa de desarrollo, con raíces  místicas y orientales.

Según el Zen, todos padecemos en cualquier momento tres formas de enturbiamiento de la conciencia, que son el Lobha, Dosa y Moha. Lobha tiene que ver con la codicia, con el apego a cosas de las que nos da angustia separarnos; el Lobha se refiere específicamente a aferrarse y tratar de incorporar al otro, sin espacio ni independencia. Dosa tiene que ver con la aversión, con el odio, con sentirse separado o alienado de ciertas cosas o personas; la persona con una mente Dosa aparta las cosas, las rechaza y no desea comprenderlas. Finalmente, Moha tiene que ver con estar sometido a ideas fijas o prejuicios que paralizan nuestra mejor naturaleza;  la mente de Moha es la de la mentira, la confusión y el engaño.

Estas formas de enturbiamiento de la conciencia son las que nos mantienen aferrados a nuestra zona de confort. Así pues nos construimos una identidad en base a lo que tenemos y hacemos, no buscando lo que somos; de esta forma caemos en el Lobha. Al no vernos a nosotros mismos, tampoco somos capaces de ver al otro. De esta forma nos encontramos alineados, como separados de la vida (Dosa), lo que también nos mantiene en nuestra zona de confort  Finalmente, nuestros juicios e ideas fijas,nos mantienen aferrados a lo que conocemos, en donde trampeamos para evitar el cambio (Moha).
Carl Rogers sostenía que había tres condiciones necesarias y suficientes” para el cambio, que son la empatía, el respeto y la coherencia o autenticidad. Esto no sólo se aplica al cliente, sino también al terapeuta/coach que ha de saber moverse con estas cualidades. Según el trabajo de Campbell Purton, autor del libro "Person-centred Therapy", cada una de estas “condiciones” se corresponde con el remedio para las tres formas de enturbiamiento de la conciencia desde la perspectiva ZEN: el respeto incondicional es el remedio para el Lobha, que se aferra y ahogala empatía, es el remedio para el Dosa,  al proporcionar una comprensión profunda de lo que es otro, superando de esta forma la aversión finalmente la coherencia es el remedio para el Moha, la persona coherente no se aferra a concepciones fijas sino que fluye de un momento a otro, “siendo su organismo”, como expresa Rogers.
Este modelo recuerda al sistema del Eneagrama. Según este modelo, las personas adolecemos de tres patologías principales, que son el miedo, la vanidad y el olvido de sí

Como yo lo veo, el miedo se corresponde con Moha; la persona miedosa se paraliza en su hacer y no fluye con la vida, quedando apegada a sus juicios e ideas fijas. Según el Eneagrama, el miedo se combate con el coraje y según el Zen, Moha se combate con la sabiduría que consiste en orientarse hacia la realidad, afirmarla y comprenderla; según el enfoque occidental, sería la coherencia: un fluir  con la vida, como un organismo vivo.
Podemos considerar los vicios o patologías fundamentales que afectan a la sociedad patriarcal: el autoritarismo, reflejo colectivo del miedo; el conformismo, eco colectivo de lo que es la inercia psicoespiritual en el individuo, y el espíritu mercantil, que podemos entender como complicación social de la mercantilización o prostitución de la vida, que a su vez es parte de la vanidad.  C. Naranjo

La vanidad según creo se corresponde con Lobha; la persona vanidosa construye una imagen de sí mismo con la que se identifica y se suele quedar “pegado” con las cosas a las que se aferra para construir su identidad. Según el Eneagrama, la vanidad se combate con la sinceridad emocional y según el Zen, Lobha se combate con el amor entendido este como el deseo de que las cosas buenas sobrevengan a otras personas, luchando de esta forma contra la codicia que no es otra cosa que el deseo de reservarse las cosas buenas; según el enfoque occidental, sería respeto incondicional. Es como un deshacerse de la identidad propia y ser para el otro, sin estipulación ni limitación.
El olvido de sí del punto 9 del Eneagrama, desde mi punto de vista, se corresponde con Dosa. Esta pasión la llamaban los antiguos “Asidia”, para dar a entender que significaba una “pereza psicoespiritual”, un olvidarse de nuestra parte divina, una falta de conexión. Según el Eneagrama, la Asidia se combate con la “Acción esencial”, que es una acción que proviene de dentro. Según el Zen, Dosa se combate con la misericordia, que es el deseo de que otros se vean aliviados del sufrimiento y según el enfoque occidental, con la empatía, que proporciona como ya he mencionado, una comprensión profunda del otro.
Así pues, al juntar estos tres mapas vemos peculiaridades y matices que por sí mismos no son capaces de mostrar. El Zen, al igual que el Eneagrama y la "terapia centrada en la persona"de Rogers, son modelos cuya comprensión profunda solo surge después de un aprendizaje experiencialEs complicado entender estos conceptos sólo con palabrasSin conexión experiencial, las palabras carecen de significado y se disuelven como azucarillos sin aportar otro sentido que el que el lector les quiera dar dentro de su zona de confort. 
En todo caso, resulta significativo este enfoque para lidiar con la incertidumbre y con nuestra zona de confort. El Eneagrama nos dice que las personas tenemos una pasión dominante pero desde la perspectiva del Zen, ninguno de los tres antídotos funciona en ausencia de los otros dos. No sirve de mucho, por ejemplo, desear que al otro le pasen las cosas buenas en la vida (respeto incondicional) si aún no he sido capaz de alcanzar una comprensión profunda del otro (empatía), o si mis ideas previas condicionan mis juicios (coherencia). Llevándolo al terreno del Eneagrama, podríamos decir que no tendría mucho sentido ser sincero emocionalmente si estoy anclado en el miedo; o si no soy capaz de contactar con mis deseos más profundos.
También tenemos – al integrar tres modelos en uno - un mapa más amplio que nos permite vivir los matices; por ejemplo, que la vanidad (en el Eneagrama son de alguna forma vanidosos el eneatipo 2, el 3 y el 4) se combate con una ausencia de codicia y con desearle que le pasen cosas buenas al otro. Que el miedo (el lado izquierdo del Eneagrama: 7, 6, 5) se combate fluyendo con la vida sin aferrarse a ideas fijas. Igualmente, que la Asidia (la parte superior del Eneagrama: 8, 9, 1) se combate con la empatía para así ir disolviendo el odio. Estos matices dan muchas pistas al coach integrativo para aplicar un enfoque en soluciones.

Ya cerrando, para conseguir salir de nuestra zona de confort, necesitamos desarrollar estos tres antídotos, ya sea desde la perspectiva del Zen, del Eneagrama, o de la terapia centrada en la persona de Rogers.


Referencias:
El coach como chamán, Antonio Díaz Deus
Terapia Zen, David Brazier.
Person-centred Therapy: The Focusing-Oriented Approach, Campbell Purton
Psicoterapia centrada en el cliente, Carl Rogers.
El proceso de convertirse en persona, Carl Rogers.
El eneagrama de la sociedad. Males del mundo, males del alma, Claudio Naranjo.


Antonio Diaz Deus

Primera parte del artículo:



lunes, 20 de mayo de 2013

La zona de confort desde una mirada sistémica (1ª parte)




Recuerdo que fue en el año 94, en un proyecto con General Motors de gestión del cambio, en donde aprendí el modelo de la zona de confort. Desde entonces, este modelo se ha ido popularizado, apareciendo actualmente en libros de autoayuda, videos, blogs…
En los 90´s, la economía mundial gozaba de una cierta predictibilidad, las grandes corporaciones hacían planes de crecimiento a quince años y el enfoque estaba puesto en la competitividad global, el servicio al cliente y el crecimiento.
En estas circunstancias, la formación y el Coaching estaban enfocados en desarrollar competencias de colectivos estables con baja rotación del personal. Las empresas se hacían responsables del desarrollo de sus empleados y es en este contexto en donde el modelo de la zona de confort encajaba.
Antes de entrar en los posibles usos de este modelo en la actualidad, repaso brevemente sus bases:

1. La zona de confort ó zona de comodidad es una metáfora que muestra la importancia que las experiencias, emociones y procesos aprendidos de nuestro pasado tienen en nuestro desempeño actual. Así, tenemos la tendencia de “seguir haciendo lo mismo, sintiendo lo mismo y teniendo las mismas ideas”; todo esto representa la zona de confort.

2. Salimos de la zona de confort por condicionamientos internos ó externos. No tenemos control sobre los condicionamientos externos, como por ejemplo, si nuestra organización prescinde de nuestros servicios, si nuestra pareja nos pide el divorcio o incluso si alguien de nuestro entorno se muere. Los condicionamientos internos por otra parte, tienen más que ver con nosotros: salimos de nuestra zona de confort al tomar la decisión de cambiar de domicilio, de trabajo, de pareja e incluso tras una crisis personal.

3.  Que algunas personas sean de carácter curioso y que les guste la novedad no significa que tengan una amplia zona de confort. No confundamos “huir hacia delante”, con salir de la zona de confort.

4. Cada persona tiene su propia zona de confort y no se puede generalizar. Así por ejemplo, aunque haya personas que se sientan bien actuando como emprendedores y buscando nuevos retos; tendrán su correspondiente zona de confort aunque distinta de la de un funcionario, un músico, un empleado de Banca un político o un maestro.

5. Salir de la zona de confort representa aprender algo nuevo. No hace falta “salir por salir”, ya que el cerebro está diseñado para crearnos una sensación de estabilidad. Sin embargo, es claro que en períodos de inestabilidad como el actual, tendremos suerte si los condicionamientos externos no nos zarandean y nos lanzan de lleno a la incertidumbre. Es más efectivo, por tanto, prepararse y tomar la iniciativa antes que los acontecimientos externos nos dominen.
Este modelo ha sido muy útil en colectivos “acomodados”, para incitarles a salir de su zona de confort y ser creativos; también para gestionar la ansiedad de personas movilizadas por condicionamientos externos.
Mirando la sociedad en la que nos ha tocado vivir de forma global, vemos cómo la zona de confort de mucha gente condiciona y en ocasiones paraliza, los posibles cambios que la sociedad va demandando. Por definición, los estados son inmovilistas y conservadores, así el poder legislativo aprueba leyes que aplica el poder ejecutivo y que el poder judicial vela por que se cumplan. Estos poderes garantizan la gobernabilidad del país buscando una estabilidad que en ocasiones, se convierte en inmovilismo y en un obstáculo a la evolución natural de los acontecimientos.
Esta mirada a nivel nacional la podemos extender al ámbito europeo y también al mundial, y observamos cómo esta tendencia a seguir haciendo las cosas de una determinada manera lleva a que sean los condicionamientos externos los que tomen la iniciativa, y que los poderes que nos gobiernan – a nivel local, nacional y transnacional, sean los que sean, tengan poca capacidad de innovación y solo sean capaces de reaccionar a los eventos cuando estos ya han tomado protagonismo. Además, esto supone un “poner parches” en los procesos, antes que en determinar cuál es la vía de acción correcta.

Vivir fuera de la zona de confort se ha convertido en algo obligado en las circunstancias actuales. Esto es especialmente aplicable a las personas que gobiernan, legislan y juzgan, en un nivel local, nacional y transnacional. Cuando alguien mira la realidad desde la altura de un  gran despacho con un sueldo de por vida y un ejército de asesores, bien asentado en su zona de confort, no suele ser especialmente creativo ni tan siquiera innovador. Suele ocurrir que sigue haciendo lo que siempre ha hecho, siguiendo procesos automáticos – la mayoría de las veces heredados o copiados - asumiendo sus creencias como dogmas y estando ciego a las posibles soluciones que mostrarían que otra realidad es posible.

Antonio Diaz Deus

Segunda y última parte de este artículo (a publicar próximamente):

jueves, 25 de abril de 2013

Los hechos, las opiniones y cómo practicar Coaching Integrativo® leyendo la prensa





Es bien sabido que un Coach que sepa escuchar sabrá diferenciar las opiniones de los clientes, de los hechos.

Para mejorar nuestro desempeño como coaches, es una excelente práctica leer las noticias de prensa digital, buscando diferenciar entre la noticia y las ideas y emociones añadidas. Especialmente significativos llegan a ser los comentarios de los lectores,  

Leo una noticia: “los estadounidenses critican a sus periodistas por actuar como "megáfonos" y no investigar”.  

En algún momento leí una entrevista al Sr. Rubalcaba cuando ejercía de segundo al mando del Presidente del Gobierno Español, Rodríguez Zapatero, reconociendo que su primera acción por la mañana temprano era hablar con todos los directores de periódicos para negociar el tratamiento de ésta o aquella noticia. 
Tengo una amiga en México que dice que para enterarse de lo que pasa en su país ha de leer los periódicos foráneos, menos esforzados en deformar la realidad de una sociedad que no es la suya. 
Como decía al principio, los comentarios de los lectores también tienen su aquél. En este grupo también se encuentran comentaristas profesionales que defienden esto o aquello.  Si en esta práctica. además observas la emoción que el periodista está incorporando a la noticia, ya puedes estar entretenid@

Todo esto es un ejercicio interesante para un coach, que le permite entrenarse en la detección de las creencias de sus clientes, leyendo la prensa en Internet. También entrena el desapego – desvincularse emocionalmente y ver las noticias poniéndoles consciencia.
Otra cosa que ocurre que es chocante es lo de matar al mensajero: cuando alguien denuncia algo, ya sea la dictadura del régimen cubano, la voracidad de los Bancos, o la corrupción de éste o de aquél siempre nos encontraremos con comentaristas que, en lugar de centrarse en el hecho, en la noticia concreta, prefieren criticar al denunciante, insultarle incluso. Esto ha ocurrido recientemente con la la bloguera cubana Yoani Sánchez, sea verdad o no lo que sus críticos dicen de ella. 
Esto último me recuerda las veces en que un cliente se ha visto enfrentado a su realidad concreta y no lo ha querido ver. Una confrontación es una herramienta que se utiliza mucho en Coaching Integrativo, al igual que el Apoyo; el equilibrio entre ambos denota la habilidad y veteranía de un coach. En todo caso, parece que reconocer los hechos es en ocasiones tan doloroso que las personas prefieren quedarse en su particular creencia u opinión, aún a sabiendas de que es difícilmente sostenible.
Esto ocurre en la actual situación; el mundo que conocíamos ya no volverá más. Una sociedad básicamente conservadora (al margen de planteamientos izquierda/derecha), no ve la realidad y anhela volver a una situación que ha sido y que ya no es. Los medios tampoco tienen la valentía de contar la realidad y marean la perdiz. 

Conservador se refiere a conservar. Aunque haya sido una etiqueta que tradicionalmente la izquierda haya achacado a la derecha, veo igual de conservador al sindicalista que quiere conservar sus plebendas, al político que quiere conservar su sillón, al poderoso económicamente que sigue mirando únicamente sus ganancias, al funcionario que no quiere que cambie nada e incluso a la mayoría de la población que ve como su mundo desaparece y lo quiere recuperar a toda costa. 

En una situación donde todo se desmorona, tener una mentalidad conservadora - en los términos que he mencionado - además de egoísta, es un poco suicida.


Antonio Diaz Deus 

miércoles, 10 de abril de 2013

Los 5 problemas sistémicos de nuestra sociedad y el enfoque en soluciones (2ª parte)


Muchos lectores se han interesado por la continuación de este artículo. Aunque desde luego yo no tengo las respuestas sí puedo anticipar algunas direcciones de trabajo que nos pueden permitir migrar a un sistema más sostenible y sobre todo, respetuoso con el planeta que nos ha tocado vivir.  Comenzaré definiendo algunas premisas de trabajo:

Cuando miramos la realidad desde una perspectiva causa-efecto, tenemos la fantasía de pensar que así como creemos que un problema está causado por una causa específica, así su solución también vendrá como consecuencia de una acción concreta. Esto desde luego es falso cuando aplicamos una mirada sistémica.

Desde un planteamiento sistémico hemos de concienciarnos que el sistema tiene un cierto equilibrio y aunque este mismo sistema sea abiertamente disfuncional, tiende a perpetuarse y a evolucionar.  Así por ejemplo, una familia en donde haya violencia y malos tratos representa un sistema que se alimenta a sí mismo, aunque desde luego sea disfuncional y también genere mucho dolor a sus integrantes. 

Un cambio en un sistema en un nivel micro afecta al nivel macro. Ya mencioné en el anterior artículo que los patrones sistémicos se repiten en todos los niveles del sistema con lo que un cambio en una parte de la estructura repercute en todos los niveles del sistema.


Sistémicamente, hay tres reglas que han de respetarse: el principio de orden (tiene prioridad en un sistema quien más aporta al mismo), el de pertenencia (los miembros de un sistema tienen  el mismo derecho a pertenecer al mismo), y el de dar y tomar (se tiende a equilibrar lo que cada miembro del sistema da y recibe del mismo sistema).

Yo añadiría una cuarta regla y es que los sistemas tienden a autorregularse; Perls lo definía como la ”autoregulación organísmica”, y aunque él lo aplicaba a las personas, también podemos ver el sistema como un organismo vivo que tiende a perpetuarse y evolucionar y que disfruta de lo que se ha dado en llamar “homeostasis”.

Antes de seguir, quisiera hacer una reflexión sobre las expectativas. A menudo me sorprende la ceguera que mostramos los ciudadanos cuando pretendemos que el sistema funcione de forma impecable. Exigimos a nuestros gobernantes que sean seres perfectos, motivados por altos ideales y virtuosos; buscamos que las personas de nuestro entorno se comporten de una determinada manera…. En definitiva tenemos en muchos casos el loco pensamiento de que el mundo de ahí fuera se acomode a nuestras expectativas y a nuestro modelo del mundo.  

Tener altas expectativas del comportamiento de los demás está muy bien pero está aún mejor tener altas expectativas del propio comportamiento y de las áreas de influencia en las que tenemos capacidad de decisión.

Así pues, pretender que el resto del mundo se acomode a una cierta ética no deja de ser una fantasía que nos lleva a no responsabilizarnos de lo nuestro. No digo que haya que mirar con pasividad las disfuncionalidades del sistema, mi enfoque es que el sistema cambia a nivel macro en base a los cambios que se realizan a nivel micro. También es cierto que el sistema tiene una conciencia global que nos trasciende.

Es claro que el sistema actual no siempre cumple las reglas sistémicas que he mencionado (orden, pertenencia, dar y tomar, homeóstasis); ya mencioné en el anterior artículo como el no cumplimiento de estas reglas afecta a la disfuncionalidad del sistema. Resumiendo:

Una gran parte de la población del sistema está excluída del mismo y no tiene acceso a los alimentos necesarios para su subsistencia.

 La discriminación de las mujeres supone ponerlas en una posición inferior a la del hombre por su condición de mujer y lo que es aún peor, no reconocer su aporte a la vida.

El miedo hace que aflore el autoritarismo que es utilizado por personas o entidades para colocarse por encima del lugar que les corresponde, tomando más de lo que dan.

La mercantilización de la vida juega con el principio de pertenencia, así obligan al individuo a prostituirse ante la vida para sentirse parte del sistema.

Finalmente, la pereza psicoespiritual o como lo llama Claudio Naranjo, “el olvido de sí”, juega con la falta de conciencia de la persona, que olvida el lugar que le corresponde.

Aunque haya sido cuestionada, tiene sentido traer a colación la teoría del centésimo mono, según la cuál un comportamiento aprendido se propaga rápidamente desde un grupo de monos hasta todos los monos. En el contexto del actual trabajo, el sistema global puede evolucionar en la dirección que pudiera marcar una masa crítica de personas. Esto refuerza la responsabilidad individual en el cambio del sistema.

Mi propuesta es clara, al margen de que el sistema tenga su propia consciencia, para cambiarlo hemos de cambiar antes nuestro mundo interior. Esto se puede aplicar a todos los niveles del sistema; para cambiar el sistema disfuncional de mi familia he de cambiar yo mismo mis propios comportamientos disfuncionales que, aunque no seamos capaces de verlos, contribuyen a la disfuncionalidad de mi familia. Para cambiar el sistema disfuncional de mi empresa, he de cambiar igualmente mis comportamientos y lo mismo aplica para la comunidad.

El sistema tiene un Alma propia que lo guía y que vela por el equilibrio del sistema. Bajar la cabeza ante las disfuncionalidades del sistema supone reconocer que es algo más grande que nosotros que nos trasciende y, entre otras cosas, que se comporta de forma homeostática, que se autorregula, y que evoluciona de la mejor forma posible. Esto puede sonar extraño o incluso puede rechinar las mentes sensibles de los lectores que lo pueden interpretar como una justificación de las guerras, el sufrimiento y todas las disfuncionalidades del sistema. Al contrario supone verse muy chiquito frente a la grandeza del sistema y asumir lo que hay. Una vez que tomamos este nivel de consciencia, entendemos que lo que pasa es lo mejor que puede pasar y que si queremos migrar a otro sistema más funcional y sostenible hemos de trabajar en nosotros mismos, en nuestro sistema particular, laboral y familiar.

Nadie sabe dónde vamos. Ni los gobernantes, ni los economistas, ni tan siquiera los que se autodenominan visionarios; nadie sabe dónde estaremos a 5 años vista, la incertidumbre lo ocupa todo y en estas circunstancias quejarse es la peor de las estrategias. Se trata más bien de cómo podemos movernos en el nivel de incertidumbre actual e irnos acomodando a los cambios que van surgiendo. Es claro que el sistema tal y como lo conocemos se está desmoronando y está emergiendo un sistema distinto, para integrarnos a este nuevo sistema de la forma menos dolorosa posible quisiera resaltar unas normas básicas de desarrollo:

Cada persona ha de asumir la responsabilidad por su propia vida. Pretender que “papá estado” me solucione la vida no solo es infantil, sino que genera mucho sufrimiento. Igual de fantasioso es pensar que mis padres me van a solucionar la vida, o una pareja adinerada, o la lotería. Nuestro nivel de insatisfacción o incluso de dolor es nuestra responsabilidad. Cada individuo es responsable de su destino y si pone la responsabilidad de lo que le pasa al mundo, está delegando el poder que tiene, sea mucho o poco.

Tengo derecho a estar aquí, y no tengo que pedirle permiso a nadie para estar vivo. No necesito ponerme una ropa determinada ni buscar reconocimiento. Estoy vivo y eso significa que mi sitio es este.

La satisfacción de mis necesidades es mi competencia y si delego esas necesidades en un padre una madre, una pareja o incluso un trabajo estoy perdiendo poder y abriendo la puerta al sufrimiento.

Tenemos unas creencias que funcionan a modo de mecanismos de defensa para proporcionarnos estabilidad. Cuando todo a tu alrededor se desmorona, es conveniente ser flexible y despojarse de los valores que te han acompañado pero que en el aquí y ahora ya no son necesarios.

El aspecto divino de la existencia significa sentirse parte de algo más grande que me trasciende. El ser humano consta de 100,000 millones de células, cada una de ellas con su propio sistema de reproducción, de alimentación y de eliminación de residuos; todas forman parte del organismo que conforma mi Ser de la misma forma que cada uno de nosotros representa una célula de un sistema más grande que nos trasciende. Asumir esto supone acceder a otro nivel de consciencia en donde también podemos no solo Ver, sino tener más capacidad de decisión y de influencia a en el sistema global.

Podemos influir en los sistemas que nos rodean, ya sea el familiar, el social o el laboral. No hace falta pensar en grandes cosas, un pequeño movimiento a menudo es suficiente para que nuestro sistema se mueva.

La segunda ley hermética, llamada el principio de Correspondencia se refiere a “Como es arriba es abajo, como es abajo, es arriba”. Por tanto, si trabajamos en nuestro nivel micro, podremos modificar el nivel macro e influir en el rumbo de los acontecimientos.

Antonio Díaz Deus

viernes, 5 de abril de 2013

Los 5 problemas sistémicos de nuestra sociedad y el enfoque en soluciones (1ª parte)


El enfoque sistémico permite mirar los problemas desde una cierta perspectiva y encontrar soluciones buenas para todos. Este innovador enfoque no está muy extendido, y lo que desafortunadamente aún prevalece es un enfoque en el mismo problema y no en su solución. Cuando las personas miran por solucionar los problemas de forma individual, pueden conseguir un balón de oxígeno a corto plazo pero lo que suele ocurrir a largo plazo es que estos problemas se hagan, si cabe, aún más profundos y complejos.
Al indagar en un sistema para encontrar soluciones, suele ocurrir que los problemas encontrados se repitan en todos los niveles del sistema, así por ejemplo, en una organización en donde la cúpula directiva adolece de ciertos patrones disfuncionales, nos encontramos con que esos mismos patrones se repiten en todos los niveles de la jerarquía. Según mi experiencia en organizaciones, cuando un CEO (Consejero Delegado) es autoritario y usa la teoría del palo y la zanahoria, suelo encontrar ese patrón en todos los niveles de la organización.
Cuando entramos a aplicar un enfoque en soluciones, vemos que a medida que vamos indagando, el problema inicial se va decantando hacia una disfuncionalidad sistémica. En todo cado, es complicado romper nuestra forma habitual de operar estilo “causa-efecto”. Algunos  ejemplos tomados de aquí y de allá que muestran que el problema es sistémico:
  • ·    La violencia de género va mucho más allá del planteamiento clásico víctima-perpetrador; al margen de la responsabilidad penal del perpetrador por sus actos, se percibe que sus raíces están en el propio sistema.
  • ·     Hay quien afirma que las cárceles no son instituciones para reinsertar a personas marginales en la sociedad, sino fábricas de delincuentes. De esta forma, cada vez necesitaremos más cárceles en lugar de menos.
  • ·     Los altos salarios del sector bancario y los bonos desmesurados no han provocado la actual crisis, quizá sí la han acelerado. Las razones sistémicas hay que encontrarlas en las conexiones entre los reguladores, las agencias de calificación de riesgo, los Bancos, los políticos y un desaforado afán de lucro que lleva a que los dueños del dinero miren más por su beneficio individual que por el de sus clientes.
  • ·    En el plano político, mucha tinta se ha usado para denunciar abusos y corruptelas. Sin embargo, unas listas cerradas de los partidos políticos, unas finanzas opacas y las conexiones con el mundo económico facilitan la corrupción y prevaricación de los gobernantes. De nuevo, este tema supone una problemática sistémica, más allá de los comportamientos individuales.
  • ·    Es claro que el sistema económico capitalista tiene en el mercado de valores uno de sus cimientos más importantes. De esta forma, una empresa dependiente de la Bolsa hace que sus directivos se enfoquen de forma excesiva en la rentabilidad y olviden aspectos importantes del negocio. Esto supone comportamientos demasiado enfocados en la cotización de la empresa y en los dividendos a sus accionistas que en muchos casos llevan a situaciones disfuncionales.
  • ·     Un estado del bienestar, que pretende una educación y una sanidad gratuita al mismo tiempo que unas pensiones dignas para sus ciudadanos, con una tecnología que ha aumentado significativamente la esperanza de vida de la población y una clase política y funcionarial sobredimensionada no es viable en una situación de estancamiento económico. Las cuentas no salen en un sistema social en donde las cuotas de los que trabajan financian a la sanidad y a los pensionistas, con un paro elevado y con pocas posibilidades de crecimiento. Al parecer, actualmente hay dos cotizantes por cada pensionista, lo que parece poco sostenible. 
 Vamos a ver los problemas de una forma más estructurada. Mencionaré, desde mi punto de vista, los 5 problemas sistémicos de la sociedad actual:
Hambre y pobreza o lo que es lo mismo, la satisfacción de las necesidades básicas  de una gran parte de la población. Dicen que una de cada ocho personas pasan hambre en el mundo, o lo que es lo mismo, 870 millones de personas; además,  ¼ parte de la población en las regiones en desarrollo y 1/3 de la población mundial, viven en condiciones de pobreza.
Además, el 2% de los adultos más ricos en el mundo posee más de la mitad de la riqueza global de los hogares; el 20% de la población es dueña del 98% de las riquezas o lo que es lo mismo, el 80% de la población mundial vive con el 2% de las riquezas.
Esta diferencia entre ricos y pobres se da en todos los niveles de nuestro sistema global. Como muestra, un ejemplo: en el mundo de los medios de comunicación mundiales según Jerry Mander, 7 corporaciones controlan el 70% del total mundial. Otro más: según Clairmont y Cavanagh, la cifra del negocio anual de las 200 mayores multinacionales supone, aproximadamente, la cuarta parte (26,3%) de la producción mundial;  el Grupo de los Ocho (el G-8) aglutina  el  80% de las multinacionales.
Con estas cifras a nivel macro, no es de extrañar que a nivel micro también se den estos mismos patrones, así, como señala The Economist, en EE.UU, el 1% de la población con más ingresos ha pasado de detentar el 10% de la riqueza al 20% en los últimos treinta años.
Por tanto, vemos como el paro, la miseria, el hambre y la desafección de una masa creciente de la humanidad es un problema que hunde sus raíces en los valores del actual sistema económico-social en donde una minoría acumula recursos a expensas de una mayoría. También es claro que el mismo sistema maniobra para perpetuarse ; así los gobernantes, legisladores, jueces, medios de comunicación, Instituciones, Escuelas y Universidades y todas las organizaciones empresariales tienden a alimentar el modelo. En todo caso, no nos engañemos con falsas proclamas: los mismos valores de culto al dinero que encontramos en las capas más favorecidas lo encontramos igualmente en las capas más humildes.
A menudo leo los comentarios de los lectores en los medios digitales. Suele ocurrir que los mismos que critican con agresividad el enriquecimiento ilícito de este o aquél político están deseando que les hagan favores o les concedan privilegios, así parece que les mueve más la envidia que el deseo de que las cosas cambien. Esto es así porque la raíz del problema se encuentra en el ADN del mismo sistema y no se debe únicamente a comportamientos individuales.
Mirando el problema de forma pragmática, es claro que tenemos que hacernos una reflexión; ¿el problema se puede solucionar?, y si es así, la pregunta sería, ¿qué sistema queremos construir? Otra pregunta que me puedo hacer es ¿puedo vivir con ello?, y también, ¿a dónde nos llevará el actual sistema?
Discriminación de las mujeres. Las mujeres tienen el gran aporte de traer vida al mundo. Solo por este tema ya deberían tener una posición de privilegio dentro del sistema; sin embargo vemos que no es así. Las cifras de torturas y asesinatos de mujeres en el mundo es escalofriante, pero este es un tema que llevamos arrastrando desde hace miles de años y de nuevo, es un componente sistémico de la sociedad actual.
Ya desde la educación en el colegio, se establecen valores sexistas que al estar impregnados en todos los estamentos de la sociedad (religión,  moda, marketing, política, organizaciones…) es prácticamente imposible verse libre de ello. Aquí también entran las propias mujeres, que muchas veces pierden la visión sistémica y entran a alabar los mismos valores que las denigran
Miedo. Autoritarismo. El miedo es una de las tres pasiones básicas del sistema actual. En base al miedo, se obliga a las mujeres a tener un parto tecnológico según la agenda del médico, luego se fomenta el consumo en base al miedo (vacunas, medicinas, alimentos, pañales…), también en base al miedo se condiciona a los infantes para que asuman los valores del sistema y en base al miedo se les incorpora al mercado del trabajo. También funciona para pagar impuestos y especialmente, para no incordiar mucho.
Así muchos gobiernos esgrimen la estrategia del miedo para conseguir alcanzar sus propósitos. La invasión de Irak por parte de los EE.UU., justificada en base a una inexistente amenaza, la creación de cuerpos policiales represivos para luchar contra supuestas amenazas o incluso la amenaza de los inmigrantes para justificar una política social insolidaria. La realidad es que el miedo sirve al Autoritarismo del sistema.
A nivel más local, es significativo comprobar que mucha de la gente que vota en unas elecciones, vota a la contra, es decir, que no votan por quien les gusta, sino en contra de quien no les gusta. Esto lo conocen muy bien los partidos políticos que esgrimen el miedo en sus campañas.
El miedo ha sido por tanto, un importante recurso del que ha gozado la autoridad durante los últimos 6,000 años para someter a la población, y aún lo sigue siendo: ya fuera el miedo al infierno, la tortura o la exclusión social.

Mercantilización o prostitución ante la vida.

De todos es conocida la presión que soportan los adolescentes en los colegios con ropa y zapatillas de marca. El mensaje es claro: no vales por lo que eres, vales según la máscara que te pongas. Ya lo denunció Jesucristo hace muchos años al llamar sepulcros blanqueados a los escribas y fariseos.
Esta segunda pasión de nuestro actual sistema de convivencia genera mucho dolor e insatisfacción. Supone un descalificar lo que  uno es a favor de convertirse en un ideal que no se sabe muy bien quién ha construido. Así chicas de apenas 16 años piden operarse los pechos para parecerse a no se sabe muy bien quién, esas mismas chicas tienen el riesgo de convertirse en anoréxicas bajo la influencia de extrañas modelos y diseñadores de aspecto extraño. No hablamos de la televisión, esa gran caja de publicidad que está constantemente diciéndote: compra, compra, compra.
Esto influye en todas las áreas de la vida: nos bombardean con historias inventadas que muestran personas atractivas con lucrativos trabajos. El ciudadano medio rechaza ser quien es y quiere ser otra persona que le venden, ya sea en un anuncio de ropa, una persona de una película o el dueño de un coche.
Podemos considerar los vicios o patologías fundamentales que afectan a la sociedad patriarcal: el autoritarismo, reflejo colectivo del miedo; el conformismo, eco colectivo de lo que es la inercia psicoespiritual en el individuo, y el espíritu mercantil, que podemos entender como complicación social de la mercantilización o prostitución de la vida, que a su vez es parte de la vanidad. C. Naranjo
Pereza psicoespiritual. La tercera pasión de la sociedad actual tiene que ver con que olvidamos quiénes somos. Conectado con el miedo y obligado a cargar una máscara para ser adecuado, el ser humano pierde conexión con quién es. Esta falta de conexión también le lleva a sentirse explotador del planeta Tierra, y no una de sus criaturas.
Los ciudadanos de los llamados países desarrollados ven entre tres y cuatro horas de televisión al día. En eso se ha convertido nuestra vida: cansados después de una jornada de trabajo agotadora, nos arrastramos a la tele donde nos hipnotizan de forma pasiva como si fuéramos robots que hay que reprogramar. Nos venden un estilo de vida, un producto, para sentirnos adecuados; nos llenamos el cuerpo con comida basura y nos adormecemos con drogas como las pastillas o el alcohol.
Ya para acabar, una vez que alcanzamos un nivel de consciencia suficiente como para ver los problemas de forma sistémica (aquí he querido intervenir mencionando estos 5 problemas sistémicos), podemos empezar a vernos a nosotros mismos inmersos en ese sistema, y hacernos cargo de nuestros propios comportamientos, muchas veces disfuncionales. Esta es la puerta para cambiar el sistema: descubrir esos patrones en nosotros y una vez que alcancemos el tamaño suficiente (teoría de los 101 monos), transitar a un sistema más funcional y ecológico.

Antonio Diaz Deus